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APRENDE A GESTIONAR LOS NERVIOS PARA LA PRIMERA RESULTA

Queda menos de una semana.

Después de meses hablando de Selectividad, notas de corte, carreras universitarias y planes de futuro, llega uno de esos momentos que todos los estudiantes recuerdan durante años: la primera adjudicación universitaria.

Si estás leyendo esto a finales de junio, probablemente te encuentres exactamente en esa situación. Has terminado los exámenes, intentas disfrutar del verano y, aun así, hay una fecha que no deja de rondarte la cabeza. El 3 de julio está marcado en el calendario y, aunque intentas no pensar demasiado en ello, es imposible ignorar la sensación de nervios que aparece cada vez que alguien menciona la universidad.

Es normal.

De hecho, probablemente sea una de las semanas más extrañas de todo el proceso de acceso a la universidad.

La Selectividad ya ha terminado. Las clases han acabado. Ya no puedes estudiar más ni cambiar nada de lo que has hecho durante los últimos meses. Y precisamente ahí está el problema.

Por primera vez en mucho tiempo, no depende de ti.

La espera siempre parece más larga de lo que realmente es

Hay algo curioso que ocurre durante estos días.

Cuando estabas preparando la PAU, cada jornada tenía un objetivo claro. Estudiar un tema más, terminar un simulacro, repasar una asignatura o resolver dudas pendientes. Había una sensación constante de avance.

Ahora, sin embargo, el tiempo parece haberse detenido.

Te descubres haciendo cálculos mentales una y otra vez. Vuelves a consultar las notas de corte del año pasado aunque ya las hayas visto veinte veces. Hablas con amigos que están igual de nerviosos que tú y acabáis alimentando las mismas dudas entre todos.

¿Me llegará la nota?

¿Habrá subido este año?

¿Y si me quedo fuera por unas décimas?

¿Y si entro en una carrera que no era mi primera opción?

Son preguntas completamente normales. Miles de estudiantes se las están haciendo exactamente ahora.

La realidad es que la incertidumbre suele ser mucho más incómoda que los propios resultados.

Porque cuando llegue el día de la adjudicación, tendrás una respuesta. Puede gustarte más o menos, pero sabrás cuál es el siguiente paso.

Ahora mismo, en cambio, estás atrapado en el terreno de las posibilidades.

No dejes que una nota defina todo lo que has conseguido

Uno de los mayores errores que cometemos durante estas semanas es pensar que una única cifra puede resumir todo nuestro esfuerzo.

Después de tantos meses centrados en notas, exámenes y medias académicas, es fácil caer en la sensación de que todo depende de un número.

Pero no es verdad.

La nota de acceso es importante. Nadie lo discute. Puede abrirte determinadas puertas y condicionar algunas decisiones. Sin embargo, no define quién eres, ni todo lo que has trabajado para llegar hasta aquí.

Detrás de esa nota hay años de esfuerzo, madrugones, exámenes, trabajos, momentos difíciles y muchas horas de dedicación.

Y nada de eso desaparece porque una décima arriba o abajo cambie el resultado de una adjudicación.

A veces olvidamos que el acceso a la universidad es solo una parte de un camino mucho más largo.

Si consigues tu primera opción, celébralo

Parece un consejo obvio, pero muchas veces no lo hacemos.

Estamos tan acostumbrados a pensar en el siguiente objetivo que apenas nos detenemos a disfrutar cuando alcanzamos uno importante.

Si el próximo 3 de julio descubres que has conseguido la plaza que querías, celébralo.

Has trabajado mucho para llegar ahí.

Disfruta de ese momento antes de empezar a pensar en matrículas, horarios, asignaturas o mudanzas.

Porque dentro de unos años probablemente no recuerdes exactamente la nota que obtuviste, pero sí recordarás la emoción de descubrir que la universidad que soñabas estaba un poco más cerca.

Y si no consigues la plaza que esperabas, respira

Probablemente esta sea la parte más importante del artículo.

Cada año miles de estudiantes reciben la primera adjudicación y sienten una enorme decepción porque no han entrado en la carrera que querían.

Y cada año ocurre exactamente lo mismo: muchos de ellos terminan consiguiendo finalmente esa plaza en adjudicaciones posteriores.

Las listas se mueven.

Las personas cambian de opinión.

Hay estudiantes que renuncian a plazas.

Otros aceptan universidades diferentes.

El proceso continúa durante semanas.

Por supuesto que nadie puede garantizar un resultado concreto. Pero sí hay algo importante que recordar: la primera adjudicación rara vez es el final de la historia.

A veces es simplemente el principio de una espera un poco más larga.

Los padres también están viviendo estos nervios

Aunque toda la atención suele centrarse en los estudiantes, la realidad es que muchas familias están pasando por emociones muy parecidas.

Los padres también llevan meses acompañando este proceso.

Han vivido la presión de Bachillerato, los nervios de la Selectividad y las conversaciones sobre el futuro.

Ahora también esperan.

Esperan saber si llegará el momento de buscar alojamiento, organizar una mudanza o preparar el inicio de una etapa completamente nueva.

Especialmente cuando la universidad implica estudiar fuera de casa, estas semanas suelen estar llenas de emociones para toda la familia.

Orgullo, ilusión, incertidumbre y una sensación inevitable de que algo importante está a punto de cambiar.

Dentro de muy poco empezarás a pensar en cosas diferentes

Ahora mismo parece que toda tu vida depende de una fecha.

Pero la realidad es que dentro de unas semanas tus preocupaciones serán otras.

Empezarás a mirar horarios.

Pensarás en la matrícula.

Buscarás información sobre tu facultad.

Conocerás futuros compañeros.

Y si vas a estudiar fuera de casa, comenzarás a imaginar cómo será tu nueva vida.

Quizá en una residencia universitaria. Quizá en una ciudad que todavía no conoces bien. Quizá en un entorno completamente diferente al que has vivido hasta ahora.

Y poco a poco, los nervios de la adjudicación dejarán paso a algo mucho más emocionante: la ilusión de empezar.

Lo mejor está a punto de empezar

Es fácil pensar que el objetivo era llegar hasta aquí.

Superar Bachillerato.

Hacer la Selectividad.

Conseguir una plaza.

Pero la verdad es que todo eso era solo la puerta de entrada.

La universidad traerá nuevos amigos, experiencias, aprendizajes y momentos que todavía ni siquiera puedes imaginar.

Por eso, aunque estos días de espera parezcan interminables, intenta recordar algo.

No estás esperando el final de una etapa.

Estás esperando el comienzo de una nueva.

Y dentro de unos meses, cuando estés viviendo tus primeras semanas universitarias, probablemente mirarás atrás y sonreirás al recordar todos los nervios que sentías durante estos días de finales de junio.

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